Ni por un momento, cuando tomamos la decisión de poner fín al maltrato en nuestra vida, imaginamos que el resultado sería así.

Después de ser capaces de contar en cada despacho, en la comisaría, en cada juicio, en cada comparecencia, en cada intervención psicológica ordenada judicialmente, nuestro dolor, nuestra desgracia, nuestra pena, NUESTRA VIDA, un buen día recibimos la orden de entregar a nuestros hijos a nuestros maltratadores que, en muchos casos, también han sido los de ellos.

¿CÓMO HEMOS PODIDO LLEGAR A SEMEJANTE LOCURA?

¿QUIÉN PROTEGERÁ A NUESTROS HIJ@S DE TANTA MENTIRA?

¿DÓNDE PODREMOS ACUDIR A SOLICITAR JUSTICIA?

¿CUÁNDO ACABARÁ EL DOLOR Y LA MENTIRA?

¿QUÉ PRETENDEN CON ELLO?

No van a callar nuestras voces, mientras tengamos un hilo de voz, de aliento, de fuerza..... SEGUIREMOS AHÍ, SEGUIREMOS LUCHANDO, SEGUIREMOS GRITANDO LA INJUSTICIA A LA QUE NOS HAN SOMETIDO.

No hay otro dolor más grande: pensar en nuestros hijos, no poder abrazarlos, no poder mimarlos, no poder oir su risa, no poder limpiar sus lágrimas, no poder sentir sus manitas con las nuestras....

¿NO VAS A AYUDARME, VAS A QUEDARTE MIRANDO?

HOY SOY YO, MAÑANA PUEDES SER TÚ